domingo, noviembre 11, 2007

Histoires d´amour.

En Europa uno conoce y escucha muchas historias de amor, que no se dan en Chile.
Por ejemplo, parejas que se arman entre personas de distintas nacionalidades, que hablan idiomas diferentes, pero que logran comunicarse en alguna lengua común. Seguramente eso del chileno engrupidor que le dice a la gringa “pero mijita, si en la cama todos hablamos el mismo idioma”, al parecer, es cierto. Conozco una colombiana que se emparejó con un finlandés, él no habla español y ella tampoco finlandés, así es que se entienden en francés. También me contaron de una portuguesa que se casó con un español viviendo en Francia, y tuvieron un hijo. Ella le habla a su hijo en portugués, el papá en español y el niño va a la escuela y habla francés. Historias simpáticas.
Pero acá se dan también los amores imposibles de verdad, de esos que uno lee en las novelas. No es raro escuchar de la francesa enamorada de un musulmán, pero que no cumple ninguno de los atributos femeninos que señala el Islam. Es una mala mujer. Y aunque él en el fondo se muera de amor por ella, la cosa no va y punto. Porque eso de que “en gustos no hay nada escrito”, es mentira. El Corán dice cosas escritas sobre eso.
También están las enamoradas de los aristócratas, y que se sabe que terminan casándose con otra como ellos, para preservar sus aristócratas apellidos. De hecho organizan unos “rallys”, que son fiestas donde se juntan los solteros y las solteras de alcurnia para armar sus matrimonios. Demás está decir que hasta ahora no me han invitado a ninguna.
En cambio en Latinoamérica las diferencias son sólo 2: hay ricos y hay pobres. Y entre ellos no se topan nunca, excepto claro, en las teleseries y en la linea 4 del metro. Por ejemplo en Chile los ricos nunca ven a los pobres, a excepción de la foto del niño con las mechas tiesas impresa en la invitación de la cena Pan y Vino que organiza el Hogar de Cristo, para que los ricos y “famosos” (que en realidad no los conoce nadie) se sientan solidarios una vez al año. Y los pobres nunca ven a los ricos, ni siquiera en la tele, porque esos salen sólo en las noticias de política y economía, y los pobres no las ven, porque saben que esa gente no tiene absolutamente nada que ver con sus vidas.