Una estudiante chilena en Francia, que en sus tiempos libres escribe algunas cosas, me mandó esta carta abierta y me pidió que la publicara. Yo creo que la idea le vino luego de hacer una comparación inevitable, y por cierto odiosa, entre la población masculina chilena y francesa.
Nota: para quienes sean hombres, o no hayan trabajado en instituciones chilenas, esta carta puede resultar incomprensible.
Carta Abierta al Sr. Richard Gere del SENAME:
Carta Abierta al Sr. Richard Gere del SENAME:
Ud., Señor Richard Gere del SENAME, probablemente no me conoce y creo que yo tampoco a Ud.; a pesar de que yo también pasé por las innumerables filas de profesionales de la prestigiosa red SENAME. Si me conoció, dudo que me recuerde, porque por su institución pasé sin pena ni gloria, o mejor dicho, con pena sí, pero digamos que la gloria es un concepto de por sí incompatible con SENAME. Quizás Ud. pueda decir lo contrario, y que justamente en ese espacio haya encontrado la consagración tan anhelada, por algo es Ud. el Richard Gere del SENAME.
Yo le escribo como una ciudadana más, y quisiera decir que quizás en nombre de todas aquellas mujeres anónimas que solemos trabajar en instituciones chilenas. Mujeres que entran motivadas a trabajar y que con el tiempo se van poniendo grises, y que terminan finalmente leyendo los catálogos de Avon en las reuniones técnicas o planificando la jornada de "autocuidado" de fin de año, con mucho mayor entusiasmo que los proyectos relacionados con los niños y jóvenes de los que tanto se ocupa la red SENAME.
No se ofenda Señor Richard Gere del SENAME, pero es en este contexto donde Ud. surge victorioso. A eso agréguele no sólo la escasez masculina, sino también el triste panorama estético en esta materia al que debemos habituarnos. Pero la mujer chilena es infinitamente generosa y poética, y es capaz de encontrar –o inventar- belleza y atractivo donde objetivamente no lo hay. Ya se sabe: una bonita letra,lindas manos, sentido del humor, haber leído algún libro, son en las instituciones chilenas pequeños tesoros inmensamente valorados. Ahora, si Ud. tiene todos sus dientes, y en el orden que corresponde, puede ser designado orgullosamente el Richard Gere de la institución.
Porque Ud. es una institución en sí mismo. Su existencia podemos encontrarla en el Servicio de Salud, en CONACE, en el SII,etc.; todas tienen su Richard Gere: un tipo cuarentón, con una barriga no tan prominente, muchas veces separado, y que, por sobretodo, se sabe el Richard Gere del sector. Sus compañeras le han puesto así porque ellas tampoco creen tener mucho que esperar del panorama.También son de su edad, -porque o sino le habrían puesto el Brad Pitt de la institución, u otro actor de menos de 60 años-, y han engordado tanto, con tanto cafecito y galletas entre reuniones, talleres y capacitaciones diversas -que de poco o nada sirven-, que piensan que serían mujeres con suerte si Ud. se fijara en ellas y las besara o toqueteara en medio de su ebriedad cariñosa en el asado de fin de año.
Se despide atentamente,
Una profesional anónima.
1 comentarios:
jaaaaaaaaaaa
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