La primera vez me pareció simpático y se lo comenté a mi amiga con la que iba caminando, “mira, esa niña tiene una muñeca que se parece a ella”. Efectivamente, una niña francesa paseaba en un coche una muñeca igual a ella; ambas, niña de carne y de plástico, se veían completamente felices.
Mi amiga me miró con cara de desconcierto, cara a la cual por cierto ya estoy acostumbrada, y no le dio ninguna importancia. Recuerdo que en ese momento pensé: “qué suerte ser niña y tener una muñeca parecida a ti”.
Pero la segunda vez, yo estaba hablando en una cabina telefónica en la mitad de un parque, cuando vi pasar 2, luego 3, niñas con muñecas que se parecían a ellas. Hice el comentario a mi interlocutor telefónico, y tampoco obtuve mayor apoyo.
Y ahí me cayó la teja.
“Malditos imperialistas ideológicos que nos imponen sus modelos humanos!!!!!!!!!!!!!!, grité de rodillas en el parque. “Esta es una violencia simbólica!!!!!” dije invocando a Bourdieu[1].
Claro, las muñecas que llegan a Chile son hechas a imagen y semejanza de algún pais desarrollado, y por eso, NO se parecen a las niñas chilenas. Nunca tuve ni siquiera una amiga que tuviera una muñeca como ella, ni tampoco nunca escuché de nadie que tuviera una. Ahora me explico por qué tanta muñeca maltratada! Tanta Barbie con las manos mordisqueadas, tanto bebé gordo y rubio sin un brazo, tantas muñecas con el pelo destrozado producto de los “tiernos” cuidados de sus pequeñas dueñas!. Porque acá las muñecas son bonitas, con el pelo impecable, como recién salidas de su caja; no como en Chile, donde al poco tiempo de que te regalaban una, era necesario lavarles el pelo, y después hacerles lindos cortes de pelo, igual como la mamá hacía con una.
Por supuesto, ¿qué clase de empatía puede desarrollar una niña con una muñeca que no se parece en nada a ella?. NINGUNA.
¿Qué ternura puede inspirarle a una niña morena, una muñeca maravillosamente rubia que le recuerda permanentemente que su “morochez” es estéticamente inadecuada??
Ahora que lo pienso mejor siento pena de esas pobres muñecas, exiliadas de sus países desarrollados por la implacable Ley de la Oferta y la Demanda hacia tierras salvajes; muñecas condenadas a los múltiples suplicios de sus caprichosas dueñas, y a que sus tiernos ojos de plástico nunca vean la belleza europea para las cuales fueron tan orgullosamente diseñadas.
[1] O más bien debiera ser “BourDieu” para estos franceses.
sábado, noviembre 03, 2007
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