viernes, noviembre 09, 2007

No Me Interesan las Cifras.

Una vez fui a comer a un restaurante, donde a lo menos había 20 mesas. Pero, curiosamente, no atendían a más de 8; al que llegaba después, no lo atendían. Así, simplemente. Cosa rara para uno que viene de un país, donde en los restaurantes te inventan mesas en los lugares más insólitos, como al lado del baño y debajo de las escaleras. En este caso, al contrario, sobraban.
El dueño del restaurante era también el que cocinaba, y según él le gustaba mucho lo que hacía, y que su interés era hacerlo bien; “no me interesan las cifras”, dijo.
Esa sola frase me descolocó más que cualquiera de las que me dijo mi psicoanalista lacaniana en 2 años y medio de psicoanálisis.
NO ME INTERESAN LAS CIFRAS
¿Uds. se dan cuenta de lo que significa decirle eso a un chileno en el año 2007?. Es como decirle a Razinger que Dios no existe, y además demostrárselo.
Este tipo rompió en 2 segundos toda la imagen que uno tiene del “emprendedor”: un tipo que abre su negocio propio, que trabaja en él y no sólo lo administra, que suda la gota gorda, pero que NO LE INTERESAN LAS CIFRAS. Estuve a punto de desmayarme encima de mi delicioso plato, sentí que el mundo se me venía abajo, y que ni Derrida ni todo su deconstruccionismo habían hecho lo que este tipo había conseguido con toda simpleza: deconstruir de un paraguazo mi país, y el sentido del mundo que nos inventaron. Por un momento imaginé cómo sería Chile sin la tiranía de las cifras, y me quedé en pelota.
¿Qué sería de Bachelet o de Frei, fenómenos ilustres de las cifras? ¿Qué dirían los y las presidentes en el discurso del 21 de mayo? ¿En base a qué otro recurso ficticio afirmarían que Chile va cada vez mejor y que la desigualdad se reduce a pasos agigantados? ¿De qué otro material fabricarían la escenografía que Chile es hoy en realidad? ¿Existiría Piñera? ¿Tendría el PPD algún interés en la política, si no existieran las cifras? ¿Si los informes no tuvieran cifras ni gráficos, cómo los entendería la gente de la derecha? ¿Existirían los colegios, universidades, cárceles, sistemas de transportes, carreteras…privados? ¿Habría AFP, Isapres? ¿Qué pasaría con casi toda nuestra política “pública”?. Y estas son sólo algunas de las preguntas que me asaltan.
Por eso cuando hoy me llegó un mail para ofrecerme un contador de visitas GRATIS para mi blog, dije: “no, gracias. No me interesan las cifras. Esto lo hago porque me gusta”. Y me fui a acostar contenta, a soñar con un Chile des-cifrado.

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