Esto es bien raro, llevo días reflexionando sobre este asunto: ¿será que el hemisferio norte es al revés del hemisferio sur? Puede ser.
1º constatación: acá el cine chileno es bueno, y allá muy malo. En Chile casi nunca veo películas chilenas en el cine ¿Por qué? Porque me daría mucha rabia pagar casi 4 lucas y que la película fuese mala. Generalmente las veo cuando salen en dvd, y digo: menos mal que no fui al cine. Y si sé de antemano que es mala, espero a que la den en TVN, y digo: menos mal que no arrendé el dvd.
Porque lo que muestran las películas es como una larga prolongación, más moderna claro, de las teleseries de Moya Grau. O sea, gente acartonada que toma whisky a las 3 de la tarde, y que jura que hablar con la papa en la boca los convierte en gente de "status", y por lo tanto, en gente interesante. Pero ahora es peor, porque muchas intentan mostrar Santiago como si fuese Nueva York, ejemplos de ello son Play y Se Arrienda. La verdad a mí me da entre pena y risa, sobretodo después que leí ese estudio en que Santiago es percibida como la capital más fome de L.A.
Y para qué hablar de esos dramas ficticios y forzados, con los que supuestamente se tiene que identificar el espectador. Ahí caben la mayoría.
En cambio las películas que he visto en Francia, son buenas, y las imágenes que muestran son de Chile tal cual. Claro, bien centradas en Santiago, pero qué se le va a hacer. Y ahí uno se da cuenta de por qué son diferentes: porque muestran a los chilenos tal como son, o sea, a pesar de tanto edificio, propaganda luminosa y mall, el chileno sigue pareciendo de los años 70´. Hay algo en su ropa, en los peinados, en los colores, que hace inevitable que continuamente uno se esté preguntando ¿Pero de qué año es esta película? ¿2006? No puede ser....
Y los dramas son de ésos que te hacen llorar y emocionarte, porque son de verdad: de personas que han sufrido y que han perdido a sus seres queridos; a sus parejas, a sus hijos.
2º constatación: acá UC significa Unión Comunista.
3º constatación: acá Sarcozy es el malo.
martes, noviembre 27, 2007
jueves, noviembre 22, 2007
La Escuela
Una chilena que vive en Francia me contó que su hijo le había preguntado: Mamá ¿Qué es un pobre?. A raíz de eso me acordé que mi sobrino le preguntó a su papá: Papá ¿Somos pobres o somos ricos?.
Lo interesante es que los niños son inmunes a los discursos técnicos, o sea, uno no puede contestarles “un pobre es aquel que puntúa menos de 250 puntos en la ficha CAS”[1],
y entonces uno tiene que recurrir a hablarles DE LA REALIDAD. Yo creo que esa capacidad de hacerse ese tipo de preguntas, esenciales y básicas, sobre el mundo en que uno vive, es fantástica.
Por ejemplo, una vez en Chile dieron en la tele un reportaje sobre “Los jóvenes de Cerro Navia”, que era una manera políticamente correcta de decir “Los flaites de Cerro Navia”. Y un amigo me contó que un compañero de universidad, de la UTFSM, le había comentado al otro día: “Qué heavy el reportaje, YO NO SABIA QUE EXISTIA ESA GENTE”. Claramente, él dejó de hacerse preguntas hace muchos años, o nunca se las hizo.
Frente a este tipo de preguntas, los padres se suelen sentir un poco incómodos.
Pero niños, si uds. viven en Chile, es fácil llegar a la respuesta: fíjense en cómo se llama su escuela (o colegio, si es que “escuela” ya es muy popular). Si se llama “Escuela Básica Nº334”: sí, son pobres; y peor aún: vayan acostumbrándose, porque esto es sólo el principio. Y por definición, en Chile, un pobre es aquél que asiste a ese tipo de establecimiento. De más grande, irá a un liceo también con número, y si tiene suerte y se esfuerza, más adelante trabajará y ganará el sueldo mínimo.
Si la escuela a la que asisten, ya se empieza a llamar “colegio” y tiene algún nombre en idioma extranjero, entonces son ricos, o por lo menos clase media. De más grande podrán estudiar la enseñanza media en el mismo colegio, después ingresar a la universidad, luego hacer estudios de post grado, comprar un departamento y tener una parcela. Algunos serán empresarios y/o políticos, y entonces podrán tener varias propiedades y un fundo.
Pero si el nombre del colegio al que van es en inglés, pero de algún personaje que no conocen, o lleva el nombre de la zona donde viven, o del barrio, y con este signo “´s” (Ej.: Florida´s College) son de clase media arrivacional . De grande sus expectativas de vida serán vivir en un condominio, comprarse un bergère, no para leer, sino para ver la tele plasma, o cantar karaoke; todo pagado en infinitas cuotas con la tarjeta Presto o de alguna multitienda del mall.
En Francia, yo no sé bien cómo se les contestarán estas preguntas a los niños, porque todos van a la escuela pública. Por eso los niños chilenos aquí se confunden un poco, y no saben bien de buenas a primeras quién es quién.
[1] ¿Creo que este puntaje subió ahora a 350? hay que esforzarse para ser pobre...
Lo interesante es que los niños son inmunes a los discursos técnicos, o sea, uno no puede contestarles “un pobre es aquel que puntúa menos de 250 puntos en la ficha CAS”[1],
y entonces uno tiene que recurrir a hablarles DE LA REALIDAD. Yo creo que esa capacidad de hacerse ese tipo de preguntas, esenciales y básicas, sobre el mundo en que uno vive, es fantástica.
Por ejemplo, una vez en Chile dieron en la tele un reportaje sobre “Los jóvenes de Cerro Navia”, que era una manera políticamente correcta de decir “Los flaites de Cerro Navia”. Y un amigo me contó que un compañero de universidad, de la UTFSM, le había comentado al otro día: “Qué heavy el reportaje, YO NO SABIA QUE EXISTIA ESA GENTE”. Claramente, él dejó de hacerse preguntas hace muchos años, o nunca se las hizo.
Frente a este tipo de preguntas, los padres se suelen sentir un poco incómodos.
Pero niños, si uds. viven en Chile, es fácil llegar a la respuesta: fíjense en cómo se llama su escuela (o colegio, si es que “escuela” ya es muy popular). Si se llama “Escuela Básica Nº334”: sí, son pobres; y peor aún: vayan acostumbrándose, porque esto es sólo el principio. Y por definición, en Chile, un pobre es aquél que asiste a ese tipo de establecimiento. De más grande, irá a un liceo también con número, y si tiene suerte y se esfuerza, más adelante trabajará y ganará el sueldo mínimo.
Si la escuela a la que asisten, ya se empieza a llamar “colegio” y tiene algún nombre en idioma extranjero, entonces son ricos, o por lo menos clase media. De más grande podrán estudiar la enseñanza media en el mismo colegio, después ingresar a la universidad, luego hacer estudios de post grado, comprar un departamento y tener una parcela. Algunos serán empresarios y/o políticos, y entonces podrán tener varias propiedades y un fundo.
Pero si el nombre del colegio al que van es en inglés, pero de algún personaje que no conocen, o lleva el nombre de la zona donde viven, o del barrio, y con este signo “´s” (Ej.: Florida´s College) son de clase media arrivacional . De grande sus expectativas de vida serán vivir en un condominio, comprarse un bergère, no para leer, sino para ver la tele plasma, o cantar karaoke; todo pagado en infinitas cuotas con la tarjeta Presto o de alguna multitienda del mall.
En Francia, yo no sé bien cómo se les contestarán estas preguntas a los niños, porque todos van a la escuela pública. Por eso los niños chilenos aquí se confunden un poco, y no saben bien de buenas a primeras quién es quién.
[1] ¿Creo que este puntaje subió ahora a 350? hay que esforzarse para ser pobre...
domingo, noviembre 18, 2007
El Consumo
Frente a la parada del tram en Place Victoire, hay un afiche grande de un perro con un código de barras, y que dice “UN ANIMAL NO ES UN PRODUCTO DE CONSUMO”.
La verdad es que no lo entendí.
En mi mente chilena el mensaje no cabe en ninguna parte.
Porque si la educación es un producto de consumo, ¿Por qué no puede serlo un perro?
Si la salud es un producto de consumo ¿Por qué no puede serlo un gato?
Si los niños de Viet Nam, de Camboya y del Congo son productos de consumo para las actrices y cantantes gringas, ¿Por qué un pez no puede serlo también?
¿Y si el Che Guevara es un producto de consumo, por qué no un hamster?
Estos franceses no cachan para dónde va el tram.
Y yo que los creía tan desarrollados.
La verdad es que no lo entendí.
En mi mente chilena el mensaje no cabe en ninguna parte.
Porque si la educación es un producto de consumo, ¿Por qué no puede serlo un perro?
Si la salud es un producto de consumo ¿Por qué no puede serlo un gato?
Si los niños de Viet Nam, de Camboya y del Congo son productos de consumo para las actrices y cantantes gringas, ¿Por qué un pez no puede serlo también?
¿Y si el Che Guevara es un producto de consumo, por qué no un hamster?
Estos franceses no cachan para dónde va el tram.
Y yo que los creía tan desarrollados.
miércoles, noviembre 14, 2007
Objeción de conciencia
Pobrecitas las farmacias chilenas, les debe haber dolido la conciencia cada vez que me cobraban $25.000 por los antihistamínicos.
Y esa vez que les pagué 37.000 por los antibióticos!!!!!!
Qué deshumanizados nos hemos vuelto...
Ya ni siquiera nos remuerde la conciencia el lucro ajeno.
Y esa vez que les pagué 37.000 por los antibióticos!!!!!!
Qué deshumanizados nos hemos vuelto...
Ya ni siquiera nos remuerde la conciencia el lucro ajeno.
Fantasmas Hi Tech
Acá los fantasmas se han modernizado bastante; han comprendido que eso de la tabla ouija estaba bien para los años 70, pero que ya en el 2007 era necesario recurrir a otros medios.
Y eso incluso acá en Francia, un país que aún siendo desarrollado, los formularios se llenan en papel y con lápiz bic azul. Con ese mismo que uno ocupa para tomar apuntes en la U. Y si uno se equivoca, el rayón con el mismo bic también es bienvenido.
Por eso a mi me sorprendió cuando Roberto Bolaño se trató de comunicar conmigo desde el más allá virtual. Yo había sacado varios libros de él desde la biblioteca del Instituto Cevantes, pero uno se me quedó pegado. O sea, cada vez que sacaba un libro nuevo la señorita de turno me decía “Ud. tiene un libro de Bolaño que no ha devuelto”; entonces yo tenía que explicarle que no era así, que lo había entregado, pero que no se podía borrar del sistema. Esto duró varios meses. Hasta que hace poco tiempo atrás me volvió a suceder, y yo le dije a la tipa nueva que me atendió, que era el fantasma de Bolaño que se me había pegado. Lo curioso es que la mujer se puso seria y me contestó con su acento español: “Pues cuando pasan estas cosas con los sistemas informáticos, no es raro que sea un asunto sobrenatural; quizás él te esté tratando de decir algo”.
Me quedé pensativa.
Y luego me puse contenta, ¡qué honor, Bolaño se quiere comunicar conmigo! ¿Qué me querrá decir?. Entonces me devolví y le pregunté a la señorita: - “Disculpe, ¿Cuál es el libro que se me pegó en el sistema?”.
- “PUTAS ASESINAS”.
Gracias Bolaño por tus palabras.
Si estás en alguna parte de este cyber espacio, déjame decirte algo: juro que lo voy a pensar dos veces antes de volver a citar alguno de tus célebres diálogos del Chavo del Ocho!!
Así no más nos vamos.
Estos fantasmas modernos hacen que una añore los fantasmas porteños, que te responden “somos LOSOTROS”, cuando uno pregunta quién anda ahí. Hablarán mal, pero son más respetuosos.
Y eso incluso acá en Francia, un país que aún siendo desarrollado, los formularios se llenan en papel y con lápiz bic azul. Con ese mismo que uno ocupa para tomar apuntes en la U. Y si uno se equivoca, el rayón con el mismo bic también es bienvenido.
Por eso a mi me sorprendió cuando Roberto Bolaño se trató de comunicar conmigo desde el más allá virtual. Yo había sacado varios libros de él desde la biblioteca del Instituto Cevantes, pero uno se me quedó pegado. O sea, cada vez que sacaba un libro nuevo la señorita de turno me decía “Ud. tiene un libro de Bolaño que no ha devuelto”; entonces yo tenía que explicarle que no era así, que lo había entregado, pero que no se podía borrar del sistema. Esto duró varios meses. Hasta que hace poco tiempo atrás me volvió a suceder, y yo le dije a la tipa nueva que me atendió, que era el fantasma de Bolaño que se me había pegado. Lo curioso es que la mujer se puso seria y me contestó con su acento español: “Pues cuando pasan estas cosas con los sistemas informáticos, no es raro que sea un asunto sobrenatural; quizás él te esté tratando de decir algo”.
Me quedé pensativa.
Y luego me puse contenta, ¡qué honor, Bolaño se quiere comunicar conmigo! ¿Qué me querrá decir?. Entonces me devolví y le pregunté a la señorita: - “Disculpe, ¿Cuál es el libro que se me pegó en el sistema?”.
- “PUTAS ASESINAS”.
Gracias Bolaño por tus palabras.
Si estás en alguna parte de este cyber espacio, déjame decirte algo: juro que lo voy a pensar dos veces antes de volver a citar alguno de tus célebres diálogos del Chavo del Ocho!!
Así no más nos vamos.
Estos fantasmas modernos hacen que una añore los fantasmas porteños, que te responden “somos LOSOTROS”, cuando uno pregunta quién anda ahí. Hablarán mal, pero son más respetuosos.
martes, noviembre 13, 2007
Pildoritas
Decirle a un francés que en Chile aún se discute sobre la píldora del día después, es EXACTAMENTE LO MISMO que decirle que estamos discutiendo todavía si la Tierra es o no redonda, o si las mujeres y los indios tienen alma o no (bueno, es posible que el Opus todavia este tema no lo tenga tan claro...)
Mañana hay huelga, incluso de la policía.
Pregunta obvia de una chilena: ¿Y quién va a manejar el guanaco?.
¡Pucha estos franceses que son poco organizados!. ¿Y si se altera el orden público?.Todos los demás buenos ciudadanos van a tener que pagar las consecuencias de unos pocos inconformes con el sistema.
Acá hace falta algún Zaldívar o algun Velasco que ponga la vida cívica en orden.
Mañana hay huelga, incluso de la policía.
Pregunta obvia de una chilena: ¿Y quién va a manejar el guanaco?.
¡Pucha estos franceses que son poco organizados!. ¿Y si se altera el orden público?.Todos los demás buenos ciudadanos van a tener que pagar las consecuencias de unos pocos inconformes con el sistema.
Acá hace falta algún Zaldívar o algun Velasco que ponga la vida cívica en orden.
domingo, noviembre 11, 2007
Histoires d´amour.
En Europa uno conoce y escucha muchas historias de amor, que no se dan en Chile.
Por ejemplo, parejas que se arman entre personas de distintas nacionalidades, que hablan idiomas diferentes, pero que logran comunicarse en alguna lengua común. Seguramente eso del chileno engrupidor que le dice a la gringa “pero mijita, si en la cama todos hablamos el mismo idioma”, al parecer, es cierto. Conozco una colombiana que se emparejó con un finlandés, él no habla español y ella tampoco finlandés, así es que se entienden en francés. También me contaron de una portuguesa que se casó con un español viviendo en Francia, y tuvieron un hijo. Ella le habla a su hijo en portugués, el papá en español y el niño va a la escuela y habla francés. Historias simpáticas.
Pero acá se dan también los amores imposibles de verdad, de esos que uno lee en las novelas. No es raro escuchar de la francesa enamorada de un musulmán, pero que no cumple ninguno de los atributos femeninos que señala el Islam. Es una mala mujer. Y aunque él en el fondo se muera de amor por ella, la cosa no va y punto. Porque eso de que “en gustos no hay nada escrito”, es mentira. El Corán dice cosas escritas sobre eso.
También están las enamoradas de los aristócratas, y que se sabe que terminan casándose con otra como ellos, para preservar sus aristócratas apellidos. De hecho organizan unos “rallys”, que son fiestas donde se juntan los solteros y las solteras de alcurnia para armar sus matrimonios. Demás está decir que hasta ahora no me han invitado a ninguna.
En cambio en Latinoamérica las diferencias son sólo 2: hay ricos y hay pobres. Y entre ellos no se topan nunca, excepto claro, en las teleseries y en la linea 4 del metro. Por ejemplo en Chile los ricos nunca ven a los pobres, a excepción de la foto del niño con las mechas tiesas impresa en la invitación de la cena Pan y Vino que organiza el Hogar de Cristo, para que los ricos y “famosos” (que en realidad no los conoce nadie) se sientan solidarios una vez al año. Y los pobres nunca ven a los ricos, ni siquiera en la tele, porque esos salen sólo en las noticias de política y economía, y los pobres no las ven, porque saben que esa gente no tiene absolutamente nada que ver con sus vidas.
Por ejemplo, parejas que se arman entre personas de distintas nacionalidades, que hablan idiomas diferentes, pero que logran comunicarse en alguna lengua común. Seguramente eso del chileno engrupidor que le dice a la gringa “pero mijita, si en la cama todos hablamos el mismo idioma”, al parecer, es cierto. Conozco una colombiana que se emparejó con un finlandés, él no habla español y ella tampoco finlandés, así es que se entienden en francés. También me contaron de una portuguesa que se casó con un español viviendo en Francia, y tuvieron un hijo. Ella le habla a su hijo en portugués, el papá en español y el niño va a la escuela y habla francés. Historias simpáticas.
Pero acá se dan también los amores imposibles de verdad, de esos que uno lee en las novelas. No es raro escuchar de la francesa enamorada de un musulmán, pero que no cumple ninguno de los atributos femeninos que señala el Islam. Es una mala mujer. Y aunque él en el fondo se muera de amor por ella, la cosa no va y punto. Porque eso de que “en gustos no hay nada escrito”, es mentira. El Corán dice cosas escritas sobre eso.
También están las enamoradas de los aristócratas, y que se sabe que terminan casándose con otra como ellos, para preservar sus aristócratas apellidos. De hecho organizan unos “rallys”, que son fiestas donde se juntan los solteros y las solteras de alcurnia para armar sus matrimonios. Demás está decir que hasta ahora no me han invitado a ninguna.
En cambio en Latinoamérica las diferencias son sólo 2: hay ricos y hay pobres. Y entre ellos no se topan nunca, excepto claro, en las teleseries y en la linea 4 del metro. Por ejemplo en Chile los ricos nunca ven a los pobres, a excepción de la foto del niño con las mechas tiesas impresa en la invitación de la cena Pan y Vino que organiza el Hogar de Cristo, para que los ricos y “famosos” (que en realidad no los conoce nadie) se sientan solidarios una vez al año. Y los pobres nunca ven a los ricos, ni siquiera en la tele, porque esos salen sólo en las noticias de política y economía, y los pobres no las ven, porque saben que esa gente no tiene absolutamente nada que ver con sus vidas.
viernes, noviembre 09, 2007
No Me Interesan las Cifras.
Una vez fui a comer a un restaurante, donde a lo menos había 20 mesas. Pero, curiosamente, no atendían a más de 8; al que llegaba después, no lo atendían. Así, simplemente. Cosa rara para uno que viene de un país, donde en los restaurantes te inventan mesas en los lugares más insólitos, como al lado del baño y debajo de las escaleras. En este caso, al contrario, sobraban.
El dueño del restaurante era también el que cocinaba, y según él le gustaba mucho lo que hacía, y que su interés era hacerlo bien; “no me interesan las cifras”, dijo.
Esa sola frase me descolocó más que cualquiera de las que me dijo mi psicoanalista lacaniana en 2 años y medio de psicoanálisis.
NO ME INTERESAN LAS CIFRAS
¿Uds. se dan cuenta de lo que significa decirle eso a un chileno en el año 2007?. Es como decirle a Razinger que Dios no existe, y además demostrárselo.
Este tipo rompió en 2 segundos toda la imagen que uno tiene del “emprendedor”: un tipo que abre su negocio propio, que trabaja en él y no sólo lo administra, que suda la gota gorda, pero que NO LE INTERESAN LAS CIFRAS. Estuve a punto de desmayarme encima de mi delicioso plato, sentí que el mundo se me venía abajo, y que ni Derrida ni todo su deconstruccionismo habían hecho lo que este tipo había conseguido con toda simpleza: deconstruir de un paraguazo mi país, y el sentido del mundo que nos inventaron. Por un momento imaginé cómo sería Chile sin la tiranía de las cifras, y me quedé en pelota.
¿Qué sería de Bachelet o de Frei, fenómenos ilustres de las cifras? ¿Qué dirían los y las presidentes en el discurso del 21 de mayo? ¿En base a qué otro recurso ficticio afirmarían que Chile va cada vez mejor y que la desigualdad se reduce a pasos agigantados? ¿De qué otro material fabricarían la escenografía que Chile es hoy en realidad? ¿Existiría Piñera? ¿Tendría el PPD algún interés en la política, si no existieran las cifras? ¿Si los informes no tuvieran cifras ni gráficos, cómo los entendería la gente de la derecha? ¿Existirían los colegios, universidades, cárceles, sistemas de transportes, carreteras…privados? ¿Habría AFP, Isapres? ¿Qué pasaría con casi toda nuestra política “pública”?. Y estas son sólo algunas de las preguntas que me asaltan.
Por eso cuando hoy me llegó un mail para ofrecerme un contador de visitas GRATIS para mi blog, dije: “no, gracias. No me interesan las cifras. Esto lo hago porque me gusta”. Y me fui a acostar contenta, a soñar con un Chile des-cifrado.
El dueño del restaurante era también el que cocinaba, y según él le gustaba mucho lo que hacía, y que su interés era hacerlo bien; “no me interesan las cifras”, dijo.
Esa sola frase me descolocó más que cualquiera de las que me dijo mi psicoanalista lacaniana en 2 años y medio de psicoanálisis.
NO ME INTERESAN LAS CIFRAS
¿Uds. se dan cuenta de lo que significa decirle eso a un chileno en el año 2007?. Es como decirle a Razinger que Dios no existe, y además demostrárselo.
Este tipo rompió en 2 segundos toda la imagen que uno tiene del “emprendedor”: un tipo que abre su negocio propio, que trabaja en él y no sólo lo administra, que suda la gota gorda, pero que NO LE INTERESAN LAS CIFRAS. Estuve a punto de desmayarme encima de mi delicioso plato, sentí que el mundo se me venía abajo, y que ni Derrida ni todo su deconstruccionismo habían hecho lo que este tipo había conseguido con toda simpleza: deconstruir de un paraguazo mi país, y el sentido del mundo que nos inventaron. Por un momento imaginé cómo sería Chile sin la tiranía de las cifras, y me quedé en pelota.
¿Qué sería de Bachelet o de Frei, fenómenos ilustres de las cifras? ¿Qué dirían los y las presidentes en el discurso del 21 de mayo? ¿En base a qué otro recurso ficticio afirmarían que Chile va cada vez mejor y que la desigualdad se reduce a pasos agigantados? ¿De qué otro material fabricarían la escenografía que Chile es hoy en realidad? ¿Existiría Piñera? ¿Tendría el PPD algún interés en la política, si no existieran las cifras? ¿Si los informes no tuvieran cifras ni gráficos, cómo los entendería la gente de la derecha? ¿Existirían los colegios, universidades, cárceles, sistemas de transportes, carreteras…privados? ¿Habría AFP, Isapres? ¿Qué pasaría con casi toda nuestra política “pública”?. Y estas son sólo algunas de las preguntas que me asaltan.
Por eso cuando hoy me llegó un mail para ofrecerme un contador de visitas GRATIS para mi blog, dije: “no, gracias. No me interesan las cifras. Esto lo hago porque me gusta”. Y me fui a acostar contenta, a soñar con un Chile des-cifrado.
jueves, noviembre 08, 2007
Francia: El Paraíso Terrenal
Hace unos días fui a renovar mi “carte de séjour” a la prefectura.
A los estudiantes nos citan a una hora determinada el mismo día, y creo que sólo somos estudiantes, porque acá me he dado cuenta que tenemos una especie de halo distinto, como si fuésemos una raza aparte. No me refiero a mejor que nadie, porque tenemos esa falta de glamour que al parecer es internacional; eso de andar acarreando libros, carpetas, mochila, te resta atractivo de todas maneras, y es difícil luchar contra ello. Creo que por esa razón nos distinguimos entre nosotros desde lejos, y los demás también nos reconocen. Nos tratan diferente, la policía por ejemplo, no nos pide los papeles en la calle, y son bastante gentiles.
Excepto si vienes de África. Ahí la cuestión se pone color de hormiga.
Yo estaba feliz haciendo la cola, esperando mi turno para que me dieran mi carte, cuando me encuentro con un compañero africano que estaba justo detrás de mí. Nos pusimos a conversar (blà-blà), cuando en eso sentimos gritos y todos nos dimos vuelta a ver qué pasaba. Un tipo, elegantísimo, con un bolso hiperpituco (que casi hacía creer que era empresario, pero igual el halo estudiante lo delataba) le gritaba como loco al hombre de la ventanilla: “Esto es una discriminación!!!!, me niegan los papeles sólo porque vengo de África, yo de todas maneras no tengo ningún interés en quedarme en este país, lo único que quiero es devolverme al mío, yo termino mi tesis y me voy!!!!!”. Y salió echando pericos, como diría mi mamá.
Se produjo un silencio y luego el típico murmullo copuchento de cuando pasan estas cosas. Entonces yo me di vuelta a comentar lo sucedido con mi compañero, y les puedo asegurar de que se había puesto pálido. Yo sé que lo que voy a decir es políticamente incorrecto: pero es terrible ver a un negro palidecer. Yo siempre intento ser solidaria en la medida de lo posible, pero en este caso ¿Qué podia hacer para tranquilizarlo? ¿Decirle que no se preocupara, que a lo mejor los flicks[1] no se dan cuenta de que él también viene de África? ¿Que pasa piola?.
Yo pasé primero y no tuve problemas, al contrario, fueron muy amables, pero no se crean que fue porque soy chilena, sino porque soy becaria del Gobierno Francés.
Después me encontré en la calle con mi compañero, y a pesar de que no le rechazaron la residencia, le dieron por 3º vez consecutiva un papelito azul que dura a penas 3 meses.
Me dio rabia el asunto, estos franceses y Sarcozy están exagerando. Andan echando a todo el mundo, como si esto fuera literalmente El Edén y como si de verdad oliera a gloria. Estuve a punto de devolverme a gritarle al de la ventanilla: “Sabe qué más, yo también termino mi tesis y me voy!”. Gran ofensa para Sarcozy, me imagino.
Total que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un africano se quede en Francia.
[1] Los pacos en Chile, pero más guapos (aunque hay de todo, por supuesto)
A los estudiantes nos citan a una hora determinada el mismo día, y creo que sólo somos estudiantes, porque acá me he dado cuenta que tenemos una especie de halo distinto, como si fuésemos una raza aparte. No me refiero a mejor que nadie, porque tenemos esa falta de glamour que al parecer es internacional; eso de andar acarreando libros, carpetas, mochila, te resta atractivo de todas maneras, y es difícil luchar contra ello. Creo que por esa razón nos distinguimos entre nosotros desde lejos, y los demás también nos reconocen. Nos tratan diferente, la policía por ejemplo, no nos pide los papeles en la calle, y son bastante gentiles.
Excepto si vienes de África. Ahí la cuestión se pone color de hormiga.
Yo estaba feliz haciendo la cola, esperando mi turno para que me dieran mi carte, cuando me encuentro con un compañero africano que estaba justo detrás de mí. Nos pusimos a conversar (blà-blà), cuando en eso sentimos gritos y todos nos dimos vuelta a ver qué pasaba. Un tipo, elegantísimo, con un bolso hiperpituco (que casi hacía creer que era empresario, pero igual el halo estudiante lo delataba) le gritaba como loco al hombre de la ventanilla: “Esto es una discriminación!!!!, me niegan los papeles sólo porque vengo de África, yo de todas maneras no tengo ningún interés en quedarme en este país, lo único que quiero es devolverme al mío, yo termino mi tesis y me voy!!!!!”. Y salió echando pericos, como diría mi mamá.
Se produjo un silencio y luego el típico murmullo copuchento de cuando pasan estas cosas. Entonces yo me di vuelta a comentar lo sucedido con mi compañero, y les puedo asegurar de que se había puesto pálido. Yo sé que lo que voy a decir es políticamente incorrecto: pero es terrible ver a un negro palidecer. Yo siempre intento ser solidaria en la medida de lo posible, pero en este caso ¿Qué podia hacer para tranquilizarlo? ¿Decirle que no se preocupara, que a lo mejor los flicks[1] no se dan cuenta de que él también viene de África? ¿Que pasa piola?.
Yo pasé primero y no tuve problemas, al contrario, fueron muy amables, pero no se crean que fue porque soy chilena, sino porque soy becaria del Gobierno Francés.
Después me encontré en la calle con mi compañero, y a pesar de que no le rechazaron la residencia, le dieron por 3º vez consecutiva un papelito azul que dura a penas 3 meses.
Me dio rabia el asunto, estos franceses y Sarcozy están exagerando. Andan echando a todo el mundo, como si esto fuera literalmente El Edén y como si de verdad oliera a gloria. Estuve a punto de devolverme a gritarle al de la ventanilla: “Sabe qué más, yo también termino mi tesis y me voy!”. Gran ofensa para Sarcozy, me imagino.
Total que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un africano se quede en Francia.
[1] Los pacos en Chile, pero más guapos (aunque hay de todo, por supuesto)
Entrevista en Exclusiva: “Yo fui joteada por el Richard Gere del SENAME”.
Las periodistas presentes tendrán que disculparme, pero a pesar de que ése no es mi rubro, cuando la noticia llama, una tiene que apechugar, así sea con lo poco que una tenga.
Una fuente anónima se contactó conmigo desde Chile para dar su testimonio, luego de leer la “carta abierta” en este humilde blog. Ella prefiere mantenerse en el anonimato, por temor a posibles represalias.
¿Cómo comenzó esto del joteo por el Richard Gere del SENAME?
Cuando me lo presentaron yo andaba con un libro en la mano que no me cabía en la cartera, y él por hacerse el simpático me preguntó “¿Qué estás leyendo?”, “El Nacimiento de la Clínica, de Foucault”, le contesté, y él me dijo “ah…es bueno el Foucault, ¿Leíste “Crimen y Castigo?, ése está pintado si querís trabajar pa´l SENAME”. Yo pensé que era broma, y le dije “Ah, claro! Vigilar y Castigar, jajaja como Crimen y Castigo”, pero él se puso serio y cambió de tema. Desde ahí, en vez de alejarse, como que se me pegó.
¿Cómo te acosaba exactamente?
En las capacitaciones me seguía para todas partes, me daba vuelta y él me estaba mirando haciéndose el lindo. Me mandaba notas con los supervisores y esas cosas.
¿Notas? ¿Qué decían?
Que me invitaba al happy hour después de la pega, para “relajarnos”.
¿Y tú qué le decías?
Nada, si nunca me gustó!. Aún tenía esperanzas de encontrar algo mejorcito.
¿Ese joteo te trajo algún tipo de consecuencias en tu trabajo?
Sí! Era la envidia de las asistentes sociales, y me empezaron a agarrar mala onda.
¿En qué lo notabas?
Por ejemplo, en las reuniones técnicas el catálogo Avon ya no me llegaba, sino que se lo dejaban ellas. Y cuando iban a vender ropa interior a la oficina, no me avisaban. Lo que fue el colmo, es que una vez me tocó hablar sobre el niño como sujeto de derecho, y no fue ninguna de mis compañeras, porque dijeron que eso ya lo cachaban.
Una fuente anónima se contactó conmigo desde Chile para dar su testimonio, luego de leer la “carta abierta” en este humilde blog. Ella prefiere mantenerse en el anonimato, por temor a posibles represalias.
¿Cómo comenzó esto del joteo por el Richard Gere del SENAME?
Cuando me lo presentaron yo andaba con un libro en la mano que no me cabía en la cartera, y él por hacerse el simpático me preguntó “¿Qué estás leyendo?”, “El Nacimiento de la Clínica, de Foucault”, le contesté, y él me dijo “ah…es bueno el Foucault, ¿Leíste “Crimen y Castigo?, ése está pintado si querís trabajar pa´l SENAME”. Yo pensé que era broma, y le dije “Ah, claro! Vigilar y Castigar, jajaja como Crimen y Castigo”, pero él se puso serio y cambió de tema. Desde ahí, en vez de alejarse, como que se me pegó.
¿Cómo te acosaba exactamente?
En las capacitaciones me seguía para todas partes, me daba vuelta y él me estaba mirando haciéndose el lindo. Me mandaba notas con los supervisores y esas cosas.
¿Notas? ¿Qué decían?
Que me invitaba al happy hour después de la pega, para “relajarnos”.
¿Y tú qué le decías?
Nada, si nunca me gustó!. Aún tenía esperanzas de encontrar algo mejorcito.
¿Ese joteo te trajo algún tipo de consecuencias en tu trabajo?
Sí! Era la envidia de las asistentes sociales, y me empezaron a agarrar mala onda.
¿En qué lo notabas?
Por ejemplo, en las reuniones técnicas el catálogo Avon ya no me llegaba, sino que se lo dejaban ellas. Y cuando iban a vender ropa interior a la oficina, no me avisaban. Lo que fue el colmo, es que una vez me tocó hablar sobre el niño como sujeto de derecho, y no fue ninguna de mis compañeras, porque dijeron que eso ya lo cachaban.
martes, noviembre 06, 2007
Carta abierta al Sr. Richard Gere del SENAME
Una estudiante chilena en Francia, que en sus tiempos libres escribe algunas cosas, me mandó esta carta abierta y me pidió que la publicara. Yo creo que la idea le vino luego de hacer una comparación inevitable, y por cierto odiosa, entre la población masculina chilena y francesa.
Nota: para quienes sean hombres, o no hayan trabajado en instituciones chilenas, esta carta puede resultar incomprensible.
Carta Abierta al Sr. Richard Gere del SENAME:
Carta Abierta al Sr. Richard Gere del SENAME:
Ud., Señor Richard Gere del SENAME, probablemente no me conoce y creo que yo tampoco a Ud.; a pesar de que yo también pasé por las innumerables filas de profesionales de la prestigiosa red SENAME. Si me conoció, dudo que me recuerde, porque por su institución pasé sin pena ni gloria, o mejor dicho, con pena sí, pero digamos que la gloria es un concepto de por sí incompatible con SENAME. Quizás Ud. pueda decir lo contrario, y que justamente en ese espacio haya encontrado la consagración tan anhelada, por algo es Ud. el Richard Gere del SENAME.
Yo le escribo como una ciudadana más, y quisiera decir que quizás en nombre de todas aquellas mujeres anónimas que solemos trabajar en instituciones chilenas. Mujeres que entran motivadas a trabajar y que con el tiempo se van poniendo grises, y que terminan finalmente leyendo los catálogos de Avon en las reuniones técnicas o planificando la jornada de "autocuidado" de fin de año, con mucho mayor entusiasmo que los proyectos relacionados con los niños y jóvenes de los que tanto se ocupa la red SENAME.
No se ofenda Señor Richard Gere del SENAME, pero es en este contexto donde Ud. surge victorioso. A eso agréguele no sólo la escasez masculina, sino también el triste panorama estético en esta materia al que debemos habituarnos. Pero la mujer chilena es infinitamente generosa y poética, y es capaz de encontrar –o inventar- belleza y atractivo donde objetivamente no lo hay. Ya se sabe: una bonita letra,lindas manos, sentido del humor, haber leído algún libro, son en las instituciones chilenas pequeños tesoros inmensamente valorados. Ahora, si Ud. tiene todos sus dientes, y en el orden que corresponde, puede ser designado orgullosamente el Richard Gere de la institución.
Porque Ud. es una institución en sí mismo. Su existencia podemos encontrarla en el Servicio de Salud, en CONACE, en el SII,etc.; todas tienen su Richard Gere: un tipo cuarentón, con una barriga no tan prominente, muchas veces separado, y que, por sobretodo, se sabe el Richard Gere del sector. Sus compañeras le han puesto así porque ellas tampoco creen tener mucho que esperar del panorama.También son de su edad, -porque o sino le habrían puesto el Brad Pitt de la institución, u otro actor de menos de 60 años-, y han engordado tanto, con tanto cafecito y galletas entre reuniones, talleres y capacitaciones diversas -que de poco o nada sirven-, que piensan que serían mujeres con suerte si Ud. se fijara en ellas y las besara o toqueteara en medio de su ebriedad cariñosa en el asado de fin de año.
Se despide atentamente,
Una profesional anónima.
lunes, noviembre 05, 2007
Chile: Apocalipsis Now!
Se han dado cuenta de que en definitiva, nadie sabe por qué Chile se llama asi?. Pues yo he descubierto que en alguna lengua muerta, o indígena, "Chile" debe significar "El Infierno en la tierra".Llegué a esa conclusión porque cada vez que alguien me entrega un panfleto en la universidad o en la calle, que informan sobre alguna delas INFAMES reformas de Sarcozy, lo que uno descubre -con espanto, por cierto- es que en esos panfletos se describe cómo se vive en Chile hace bastante tiempo.Por ejemplo, hoy en la universidad hay una asamblea para organizarse en contra del proyecto de ley que supone una cierta privatización de las universidades. Eso quiere decir, que las universidades se autogestionarán en un cierto porcentaje, "como las empresas" dice el texto, y que la "facultad estará en manos de patrones!". O sea, ni se compara a la realidad chilena, donde es perfectamente posible que un día mi papá ponga una universidad en su casa, total todo se arregla con una buena y moderna sigla: La UDP" (Universidad de Mi Papá). Hay otro texto dentro del panfleto -porque como acá la gente tiene hábitos de lectura y los libros tiene precios decentes, los panfletos son de 1 hoja completa escrita porambos lado, y no sólo un trozo de papel que dice "Vamos al paro"- que critica lo que podría llegar a ser un proceso de selección para entrar a la universidad, y que se denuncia que actualmente Paris 6 estaria"haciendo entrevistas antes de la inscripción en 1° año". Y a eso le llaman discriminacion! O sea, lo que se hace en Chile no tiene nombre dentro del vocabulario francés. Sería para ellos como una especie de "guillotina social" los niveles de elitismo con los cuales uno convive diariamente.Finalmente, el panfleto llama a "la construcción de un gran partido anticapitalista y revolucionario, sin miedo a la ruptura con el sistema", que con cualquiera de esas palabras, incluso por separado, Belisario Velasco te tira la ley de seguridad del Estado encima.Total que uno no sabe si reir, ponerse a llorar desconsoladamente, o quemarse a lo bonzo; porque Chile es hoy la PEOR pesadilla de un francés socialista, la realización de sus miedos más terribles.
sábado, noviembre 03, 2007
Una muñeca para Chile
El asunto de las muñecas le trae recuerdos a la gente de su infancia, o hace salir anécdotas varias, más que mal, todas y todos hemos tenido alguna relación con ellas. Por ejemplo, una amiga me contó que en España fabrican, o fabricaban, una muñeca que busca representar la fisonomía y el carácter nacional: la Señorita Pepi. No tengo idea en qué año la habrán inventado, busqué en internet y no encontré nada al respecto. A mi me huele a que un asunto tan nacionalista pueda ser de la época de Franco.
A Pinochet, entre tantas otras cosas, le faltó habilidad en ese sentido, no supo crear un imaginario de la chilenidad. Bueno, por suerte, sino yo hubiese crecido con la "Señorita Lucy", qué modelo más triste para una inocente niña!.
Quizás la Concertación debiera inventar una, como solución para olvidar nuestra desigualdad. Probablemente la lanzaría al mercado antes de que estuviera lista, o sea, por ahí por Marzo le entregarían a los niños la cabeza que le faltaba a la muñeca en Navidad. Seguramente nombrarían una comisión para determinar qué cara le pondrían; algunos querrán ponerle la cara de Tomka Tomicic, y otros la de Claudia Di Girólamo hace 30 años atrás. En una de esas, algún iluminado se da cuenta de que ninguna de las 2 representa a las chilenas en lo más mínimo, a pesar de que todas las neutras y objetivas consultoras contratadas les confirmen -con cifras en mano- que entre ambas representan al 100% de la población femenina en Chile.
En todo caso no es fácil decidir cómo debiera ser una muñeca chilena. Porque no es que quiera despreciar a nuestra entrañable "Panchita", pero a estas alturas, en el año 2007, ¿Quién se parece a ella? ¿Quién se viste o se peina de esa manera?. Y es que ni en el campo las Panchitas se siguen llamando así, ahora son Dayanas, Cristals, Natalys. Y las chinas tampoco existen, lo único similar que va quedando es el vestido importado de China, aunque nacionalmente diseñado por Casa&Ideas.
A Pinochet, entre tantas otras cosas, le faltó habilidad en ese sentido, no supo crear un imaginario de la chilenidad. Bueno, por suerte, sino yo hubiese crecido con la "Señorita Lucy", qué modelo más triste para una inocente niña!.
Quizás la Concertación debiera inventar una, como solución para olvidar nuestra desigualdad. Probablemente la lanzaría al mercado antes de que estuviera lista, o sea, por ahí por Marzo le entregarían a los niños la cabeza que le faltaba a la muñeca en Navidad. Seguramente nombrarían una comisión para determinar qué cara le pondrían; algunos querrán ponerle la cara de Tomka Tomicic, y otros la de Claudia Di Girólamo hace 30 años atrás. En una de esas, algún iluminado se da cuenta de que ninguna de las 2 representa a las chilenas en lo más mínimo, a pesar de que todas las neutras y objetivas consultoras contratadas les confirmen -con cifras en mano- que entre ambas representan al 100% de la población femenina en Chile.
En todo caso no es fácil decidir cómo debiera ser una muñeca chilena. Porque no es que quiera despreciar a nuestra entrañable "Panchita", pero a estas alturas, en el año 2007, ¿Quién se parece a ella? ¿Quién se viste o se peina de esa manera?. Y es que ni en el campo las Panchitas se siguen llamando así, ahora son Dayanas, Cristals, Natalys. Y las chinas tampoco existen, lo único similar que va quedando es el vestido importado de China, aunque nacionalmente diseñado por Casa&Ideas.
El Infierno de las Muñecas
La primera vez me pareció simpático y se lo comenté a mi amiga con la que iba caminando, “mira, esa niña tiene una muñeca que se parece a ella”. Efectivamente, una niña francesa paseaba en un coche una muñeca igual a ella; ambas, niña de carne y de plástico, se veían completamente felices.
Mi amiga me miró con cara de desconcierto, cara a la cual por cierto ya estoy acostumbrada, y no le dio ninguna importancia. Recuerdo que en ese momento pensé: “qué suerte ser niña y tener una muñeca parecida a ti”.
Pero la segunda vez, yo estaba hablando en una cabina telefónica en la mitad de un parque, cuando vi pasar 2, luego 3, niñas con muñecas que se parecían a ellas. Hice el comentario a mi interlocutor telefónico, y tampoco obtuve mayor apoyo.
Y ahí me cayó la teja.
“Malditos imperialistas ideológicos que nos imponen sus modelos humanos!!!!!!!!!!!!!!, grité de rodillas en el parque. “Esta es una violencia simbólica!!!!!” dije invocando a Bourdieu[1].
Claro, las muñecas que llegan a Chile son hechas a imagen y semejanza de algún pais desarrollado, y por eso, NO se parecen a las niñas chilenas. Nunca tuve ni siquiera una amiga que tuviera una muñeca como ella, ni tampoco nunca escuché de nadie que tuviera una. Ahora me explico por qué tanta muñeca maltratada! Tanta Barbie con las manos mordisqueadas, tanto bebé gordo y rubio sin un brazo, tantas muñecas con el pelo destrozado producto de los “tiernos” cuidados de sus pequeñas dueñas!. Porque acá las muñecas son bonitas, con el pelo impecable, como recién salidas de su caja; no como en Chile, donde al poco tiempo de que te regalaban una, era necesario lavarles el pelo, y después hacerles lindos cortes de pelo, igual como la mamá hacía con una.
Por supuesto, ¿qué clase de empatía puede desarrollar una niña con una muñeca que no se parece en nada a ella?. NINGUNA.
¿Qué ternura puede inspirarle a una niña morena, una muñeca maravillosamente rubia que le recuerda permanentemente que su “morochez” es estéticamente inadecuada??
Ahora que lo pienso mejor siento pena de esas pobres muñecas, exiliadas de sus países desarrollados por la implacable Ley de la Oferta y la Demanda hacia tierras salvajes; muñecas condenadas a los múltiples suplicios de sus caprichosas dueñas, y a que sus tiernos ojos de plástico nunca vean la belleza europea para las cuales fueron tan orgullosamente diseñadas.
[1] O más bien debiera ser “BourDieu” para estos franceses.
Mi amiga me miró con cara de desconcierto, cara a la cual por cierto ya estoy acostumbrada, y no le dio ninguna importancia. Recuerdo que en ese momento pensé: “qué suerte ser niña y tener una muñeca parecida a ti”.
Pero la segunda vez, yo estaba hablando en una cabina telefónica en la mitad de un parque, cuando vi pasar 2, luego 3, niñas con muñecas que se parecían a ellas. Hice el comentario a mi interlocutor telefónico, y tampoco obtuve mayor apoyo.
Y ahí me cayó la teja.
“Malditos imperialistas ideológicos que nos imponen sus modelos humanos!!!!!!!!!!!!!!, grité de rodillas en el parque. “Esta es una violencia simbólica!!!!!” dije invocando a Bourdieu[1].
Claro, las muñecas que llegan a Chile son hechas a imagen y semejanza de algún pais desarrollado, y por eso, NO se parecen a las niñas chilenas. Nunca tuve ni siquiera una amiga que tuviera una muñeca como ella, ni tampoco nunca escuché de nadie que tuviera una. Ahora me explico por qué tanta muñeca maltratada! Tanta Barbie con las manos mordisqueadas, tanto bebé gordo y rubio sin un brazo, tantas muñecas con el pelo destrozado producto de los “tiernos” cuidados de sus pequeñas dueñas!. Porque acá las muñecas son bonitas, con el pelo impecable, como recién salidas de su caja; no como en Chile, donde al poco tiempo de que te regalaban una, era necesario lavarles el pelo, y después hacerles lindos cortes de pelo, igual como la mamá hacía con una.
Por supuesto, ¿qué clase de empatía puede desarrollar una niña con una muñeca que no se parece en nada a ella?. NINGUNA.
¿Qué ternura puede inspirarle a una niña morena, una muñeca maravillosamente rubia que le recuerda permanentemente que su “morochez” es estéticamente inadecuada??
Ahora que lo pienso mejor siento pena de esas pobres muñecas, exiliadas de sus países desarrollados por la implacable Ley de la Oferta y la Demanda hacia tierras salvajes; muñecas condenadas a los múltiples suplicios de sus caprichosas dueñas, y a que sus tiernos ojos de plástico nunca vean la belleza europea para las cuales fueron tan orgullosamente diseñadas.
[1] O más bien debiera ser “BourDieu” para estos franceses.
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